
“La escuela fue un hogar para mí, las enseñanzas de hace mucho tiempo me han acompañado toda mi vida. Los años que viví allá los recuerdo con mucho cariño, mi paso por la escuela dejó muchas semillas que sigo buscando que germinen. Florecita no solo fue mi maestra y mentora en la danza... fue una guía espiritual y de vida.”
Judy Munar
“Aprendi que el arte es inexplicable, que es tan o mas importante como cualquier otro tema, que la danza nos ayuda a sentirno como nosotros mismos sin pensar en si otra persona nos va a juzgar.”
Laura María Romero
“Desde hace tres años que llegamos con mi hija. La escuela ha sido como llegar a la casa y estar en familia, todos la conformamos, desde Florecita hasta la alumna más pequeña, en ningún lugar habíamos visto esto y pasamos por muchos antes de llegar.”
Patricia Baez
“Ha sido el lugar que por muchos años me acompañó, aportó y ayudó a ser mejor en las distintas etapas de mi vida. A Flor, mi Florecita le debo la disciplina y sencillez de mi ser bailarina, a ella le agradezco su pasión que por su ejemplo se convirtio en la mía.”.
Luisa Fernanda Prada
“La escuela respeta al estudiante ,no lo discrimina y por medio de la danza le ayuda a ser un mejor ser humano.”.
Milena Morales Rey
“He aprendido muchas cosas en esta escuela, siento que he tenido un lento pero grato avance y aprendizaje desde que ingresé. También siento que puedo aprender más y también aportar desde lo que sé y sobretodo desde lo que soy. La escuela ha sido en algunos momentos, un refugio, donde he podido: aprender sobre mi cuerpo, a que aún desconozco de el, muchas cosas; a canalizar y transformar la frustración en tolerancia, los problemas o dificultades en retos.”
Karen Sofía Triana
“Me siento feliz de haber tomado clases en la Escuela de Flor Pachón porque aprendí la rigurosidad del ballet con maestras comprensivas como son Margarita y Florecita..”
María Carolina Méndez
“Estoy agradecida con la vida por permitirme encontrar a la maestra Flor y por haberme abierto las puertas de su escuela para aprender este arte que desde niña quise, pero que no fue posible en ese entonces, por lo tanto, desde que pude recibir la primera clase, para mi solo han sido ganancias y bendiciones. Recuerdo siempre las veces que participé en montajes como el Pájaro azul, Los sueños de Margarita, la adaptación de Carmen, entre otras, que me enseñaron disciplina, compromiso y más amor y respeto por la danza. Mis dos hijas también estuvieron en la escuela, y verlas bailar en un escenario ha sido una experiencia maravillosa y aún más, cuando pude compartir con ellas este mismo espacio y sentir juntas los nervios de salir a escena, son momentos inolvidables y que nunca se podrán repetir.”
Diana Castro Ramírez
“La escuela es un lugar que desde niña me formó no solo en la danza sino como persona, me llenó de valores, siempre he recibido mucho amor allí. Me enriqueció en cuerpo y alma, me llevó a conocer personas maravillosas, es un lugar que siempre me ha hecho feliz.
Paula Guerra Ospina
“En mi experiencia con ex alumna. Puedo decir que gracias a Florecita soy una persona de luz que no lleva en su carga envidias y gracias a ella y sus consejos soy perseverante, me enseñó a no rendirme y a luchar por lo que quiero”.
Diana Mora
“Durante los años en los que participé activamente en la escuela y en los que no, recibí el afecto de amor más grande, aprendí a tener pasión y un amor por la danza más significativo que un pasatiempo. Se convirtió en un modelo de vida, además, puede que no fuera tan buena en lo que hacía, pero amaba con locura estar en ese pequeño salón donde se guardaron millones de recuerdos, me ayudaron a resistir y superar etapas difíciles sin darme cuenta de ello; la escuela estuvo desde los primeros minutos de mi vida, literalmente, y estará conmigo por el resto de esta”.